December 01, 2006

Economía norteamericana y chorreo chileno

Un interesante artículo en Emol.com, sobre la caída del dólar. Cito una parte muy interesante:

Pero los factores cíclicos explican sólo en parte que el dólar siga fuerte. Al final, su atractivo está basado en factores más estructurales, o lo que es más preciso, en una ilusión sobre las diferencias estructurales entre economías europeas y la norteamericana. La razón principal para esta fortaleza del dólar ha sido la creencia de que la economía norteamericana en los años recientes ha superado ampliamente en desempeño a las economías de los otros países ricos.

Pero las cifras no apoyan la teoría. Ciertamente, el PIB de EE.UU. ha crecido más rápido que el de Europa, pero eso se debe principalmente a que la población también ha crecido más rápido. Si se excava más profundo, las diferencias desaparecen. Las cifras oficiales del crecimiento de la productividad, las que en teoría debieran ser un importante factor de dirección de los movimientos de monedas, exageran el liderazgo de EE.UU.

Si los dos son medidos en bases comparables, el crecimiento de la productividad en la última década ha sido casi el mismo tanto en la zona del euro como en EE.UU. Sin embargo, las últimas cifras sugieren que el crecimiento de la productividad se está reduciendo en EE.UU., mientras que se acelera en la zona del euro. Por ello, contrariamente a las percepciones populares, la economía norteamericana no ha superado significativamente el desempeño de Europa en los últimos años.

Felipe Lamarca es uno de los pocos de la elíte chilena que se atreve a hablar de nuestro principal problema:

Pongamos las cosas en contexto. El término de la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, la globalización, han llevado al mundo a otro derrotero. Gracias al avance de la ciencia, de la economía, de la política, existe una especie de cultura del respeto, de la dignidad. Y dentro de esta cultura más democrática, el tema de la desigualdad es un asunto muy profundo. Y en el caso de Chile, el problema es durísimo y la desigualdad va a empezar a ser cada vez más crítica. No se trata sólo de una desigualdad en el ingreso. También lo es en los tratos laborales, en la desigualdad frente a la justicia, a las alternativas, frente al empleo. Aquí el país crece a un 6%, pero ¿cuánto creció el empleo, cuánto creció tu salario? Algo pasa en el sistema que no está funcionando.

Junto con un arriesgado comentario, que da en el clavo:

¿Cree que, de alguna manera, la derecha se siente obligada a defender esas parcelas de poder?

Bueno, el decil más alto de nuestra sociedad se lleva gran parte de los ingresos y ese decil tiene mucho que ver en las decisiones de la derecha. Ahí hay un problema serio que mucha gente lo piensa, pero que nadie se atreve a decirlo, porque hay muchas conexiones económicas, de amistad, políticas. El enredo es demasiado grande. Es gente que teme decir algo porque puede perder la pega o teme que le pase cualquier otra cosa. Al final, es más cómodo estar donde estamos. Pero lo que sí tengo demasiado claro es que aquí hay un problema de desigualdad que no da para más y hay que entrar a corregirlo.

Y luego menciona el chorreo:

Funciona a gotas. Eso es lo que, desgraciadamente, ha demostrado la concentración. Porque si estuviéramos en un sistema de mercado con competencia, que funcionara bien, el chorreo sería una realidad. Pero en un sistema que sólo tiene de mercado el nombre, porque todos los poderes están concentrados, el chorreo funciona a goteo. Y tan así es que crecimos a un 6,2, ¿y hacia dónde chorreó el 6,2?